viernes, 17 de febrero de 2012

Agosto del 2002

Era una calurosa tarde de verano,con su humedad pegajosa como miel en tarro, y allí estábamos tú y yo, mano a mano, recordando tu camino, visualizando el pasado y asumiendo el as bajo la manga del amargo destino. Nuestros ojos vidriosos reflejaban la pureza de nuestro afecto y decían todo lo que callaba, ese amargo silencio. Pronto partirías en paz, a un mundo libre y sin enfermedad, una vez más....nos tocó llorar.
Yo os imagino felices, disfrutando de una eterna vida con bonitos paisajes, enriquecidos de naturaleza donde todo rebosa de hermosura y vitalidad. Guardarme un pequeño lugar en vuestro oasis perdido, sabéis que un extraño día...nos volveremos a encontrar.

Os guardo mi mejor sonrisa, todo mi respeto, y me enorme admiración, por vuestra lucha y por vuestro amor,  por vuestra dedicación y sobretodo, por dejarme soñar como un niño, en tiempos de dolor.

14-02-2012

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