sábado, 25 de febrero de 2012

Exiliado de uno mismo


Desaparecer,
como la alegría ante la muerte,
como la razón ante un demente.

Desvanecerse,
como mis sueños a tu alcance
o como el agua al evaporarse.

Deprimente,
así será su existencia
mientras te tenga presente.

Incongruente desafío
entre la vida y el destino,
vaga la conciencia terca y ciega
por los oasis de tu limbo.

Efímeros reflejos de un bello cuento,
historias de una vida pasajera,
de un anónimo perturbado
por la sociedad y su pasado.

Letras y más letras,
eso deja, eso queda...

Y así resurgirá su alma,
algún día, en un libro olvidado
por mugre y polvo;
soñando, que alguien lo lea,
que alguien halle sus versos
y sus tachaduras,
sus sueños y sus amarguras,
sus amores y sus locuras,
un corazón,
sepultado entre mentiras.

Una noche de viernes...

24-02-2012

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