tristes recuerdos las acechan
con noctámbula nostalgia
de una peculiar infancia.
Destellos de reminiscencias
no son cuentos de dragones y princesas,
si buscabas un final feliz
te equivocaste de perdiz.
Viví una realidad limitada,
menos mal pensó después el chaval,
mentiras piadosas, algo no cuajaba
y el lo cavilaba.
Fue esa época
de actos incomprendidos,
situaciones embarazosas,
donde aprendió a fingir,
que nada acaecía.
Sin duda,
tanto custodiar sus inquietudes,
miedos y temores,
hacen que hoy
estas letras tengan vida.
Complacencia al dolor
me enseñó un desamor,
que tal día, se esfumó.
Tampoco este es el cuento que buscabas,
no lleva ni odio ni venganza,
solo vacío y desengaño,
historias, de un poeta desamparado.

Cantos de sirena
para ingenuos soñadores,
tristes realidades
que te regala la vida.
Si borras mi memoria
suprimes mi existencia,
no creas que así,
tu conciencia volará tranquila.
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