Un primer romance,
con pequeños percances,
dos vidas sin sustento
ahora forman una,
vuela al firmamento.
Época de discotecas
petas y muchas anfetas,
exceso de jóvenes ilusos
que a su cerebro daban mal uso.
Y ahí estaba dicho personaje
con sus agrias penas al galope,
sin objetivos ni valores
en la noche se escondiese.
Recuerdo gran amor por tu parte,
no corresponder y amargarte;
luego aprender de ti,
claro, me tocó a mi.
Como no acordarme
de tu puro coraje,
de tu infinita insistencia
y de tu mirada con pureza.
Momentos delicados,
abrazos apreciados;
pequeños transeúntes
de mundos de adultos
inmersos en sus conciencias,
compartiendo experiencias.
Todo pasó y evolucionó,
hoy te tengo presente como no,
como esa estrella que siempre brilló.
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