quiso nadar entre mares y sirenas,
más no pudiera el creer jamás
que aprendería tanto de su ser y su soledad.
Un letargo que no hizo más que empezar,
mientras, un sinfín de cambios...
siempre fuiste una rosa
y como tal, nunca dejaste de pinchar.
Un viaje por el resurgir de un amor nunca olvidado,
pasando por su correspondiente emoción, ilusión y anhelo...
reflexionando, algo inevitable,al igual que tu cobardía
y tu tardía sinceridad.
No fui yo el que te buscó sin más,
aprendí que la sinceridad duele,
si bien te ayuda a curar.Reír por no llorar,
que bueno ahogarse pero saber nadar
y entender que de mi dolor,
emerge ahora,
este fuerte vigor.
Batallas de soñadores
para vidas inertes,
letras que rompen
la cárcel de mis sentimientos.Se fue la apatía
entre lunas y maría,
ahora solo quedan recuerdos,
recuerdos con ironía.
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