miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tu desdicha de Octubre

Inevitable reposo con ansía resignación,

quiso nadar entre mares y sirenas,

más no pudiera el creer jamás

que aprendería tanto de su ser y su soledad.



Un letargo que no hizo más que empezar,

mientras, un sinfín de cambios...

siempre fuiste una rosa

y como tal, nunca dejaste de pinchar.



Un viaje por el resurgir de un amor nunca olvidado,

pasando por su correspondiente emoción, ilusión y anhelo...

reflexionando, algo inevitable,

al igual que tu cobardía

y tu tardía sinceridad.



No fui yo el que te buscó sin más,

aprendí que la sinceridad duele,

si bien te ayuda a curar.

Reír por no llorar,

que bueno ahogarse pero saber nadar

y entender que de mi dolor,

emerge ahora,

este fuerte vigor.



Batallas de soñadores

para vidas inertes,

letras que rompen

la cárcel de mis sentimientos.



Se fue la apatía

entre lunas y maría,

ahora solo quedan recuerdos,

recuerdos con ironía.

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