Me asomo a la vida
parado frente al mar,
con la espalda cubierta,
de cemento y sal.
Veo ancianos corriendo
otros a ritmo lento,
pero a cada paso que dan,
se aferran a la vida
con fuerza y sustento;
también hay famílias
con sus niños y niñas,
lloran, gritan y
siguen con sus riñas,
otros se persiguen,
otros ríen, es bonito verlos
y recordar que un día,
también fuimos ingenuos.
Y a lo lejos veo
un par de perros
que se huelen y montan,
vistos desde aquí
parecen de un tebeo.
Y en una roca morbosa
de un saliente espigón
prueba suerte un vacilón.
Él la acerca sobre su lecho
y la rodea entre su pecho,
mientras ella se estremece
al notar bajo su cuerpo
algo húmedo y caliente.
Y cuando la historia
se pone interesante,
se crece el valiente
sin esperar el bofetón
que le llega de repente.
Todo un cuadro divertido
que regala esta mañana
desde un banco extrovertido.
Me giro hacia el lado del cemento
y por la calle va una mujer
con tacones, joyas y todo su ornamento,
todo un derroche de dinero
con su perro mini que se caga sin aliento;
ella mira hacia los lados
y sigue como sin verlo,
pero a cien metros resbala
y cae encima de una mierda,
que más que de un perro,
¡parece de un ternero!
La mujer despotrica sola
y ahora mira de reojo
para ver si alguien la observa,
yo le busco la mirada
y me río en su cara
por hipócrita de la vida. ;)
19-01-2012
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